27 de gen. 2012

Friedrich. El caminant davant d'un mar de núvols. Rafael Argullol. Galería de espectros pictóricos

Rafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros he visto la silueta en lo alto de la montaña del viajero que contempla las nubes.
Delfín Agudelo: Te refieres sin lugar a dudas al retrato de Friedrich, emblema del romanticismo.
R.A.: Sí, es una pintura que creo ha ido consiguiendo una especie de magnetismo especial e incluso en las retinas contemporáneas quizá más que en su propia época, en que Friedrich fue un pintor muy controvertido. En cambio, en nuestros días ha ido ganando terreno, y en estos momentos es un referente visual indiscutible. A mí lo que me encanta de ese viajero es que es un viajero completamente a contracorriente; si nos fijamos bien, su posición es la habitual de los protagonistas de Friedrich, de espaldas, puesto que prácticamente nunca pintó a sus personajes de cara, lo cual exigía al espectador una suerte de contemplación de la contemplación: sus personajes contemplan y el espectador contemplaba la contemplación de los personajes. Creo que en esa pintura esto se sintetiza de una manera genial porque evidentemente este viajero que está situado en la cima de una montaña contemplando las nubes que están debajo de él, por tanto colocado a una gran altura, va vestido como si estuviera paseando por la ciudad. No va vestido de alpinista, ni va  vestido para una escalada, sino que es una contemplación que nosotros observamos como hecha físicamente en la montaña pero al mismo tiempo se nos insinúa que esa montaña es la propia ciudad, porque el viajero va vestido de manera urbana. Ese efecto chocante, esa paradoja visual que nos sirve Friedrich, sintetiza muy bien esa ambición estética del pintor de exigir siempre una contemplación de contemplación, así que evidentemente se sitúa en los prolegómenos del propio surrealismo. Las escenas de Friedrich nunca puedes ser consideradas realistas sino para-reales, surreales o supra-reales, no por que proceda directamente del fondo de los sueños, sino por el hecho de creer que la propia realidad es un sueño.

Font: http://rafaelargullol.com/?page_id=162

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