3 de març 2012

Courbet. Enterrament a Ornans


Courbet. Autoretrat

Dades generals. L’enterrament a Ornans va ser pintat per Gustave Courbet entre els anys 1849 i 1850. És un oli sobre llenç de grans dimensions (3,15 x 6,68). D’estil realista, mostra una escena quotidiana. Es troba al Musée d’Orsay, a París.

Descripció de la tècnica i anàlisi formal. El pintor utilitza una gamma cromàtica molt reduïda. El predomini dels tons negres i marronosos només es trencat pel blanc (dels clergues i dels escolanets, del gos, de les còfies de les dones...) i pel vermell (de les togues i birrets dels macers). La llum de la tela es real, una llum tènue de l’alba que es filtra entre la boira i els núvols i que dóna corporeïtat a les figures.

Els homes i les dones estan disposats horitzontalment sense cap tipus de jerarquia, formant una espècie de fris. L’únic element que trenca la homogeneïtat del grup és la creu que s’alça a la banda esquerra. Al fons, la línia de les muntanyes del Jura tanca la composició i fa de contrapunt a la verticalitat dels personatges.

El quadre presenta diversos focus d’atenció: el capellà, el grup de les ploracossos, l’home que s’eixuga les llàgrimes..

És d’estil realista perquè el pintor representa la realitat sense idealitzar-la; l’enquadrament és casual, com d’instantània fotogràfica i la mort es representa com un fet quotidià i trivial.

Tema, funció i significat. El tema representat és un enterrament al poble natal del pintor, Ornans. Els personatges que hi apareixen són tots veïns del poble que el pintor va fer posar per a ell. Com era típic a l’època els homes es situen a la part esquerra i les dones a la dreta, separats. Els homes van vestits de negre i porten un barret de copa alta. Les dones porten còfies blanques i caputxes negres, la majoria d’elles ploren amb un mocador a la ma.

A partir de les dades dels arxius, els historiadors han pogut posar nom a una gran part  dels personatges representats: a l’extrem esquerre, darrere dels portadors, hi ha un dels avis de Courbet. Dels quatre portadors, un era músic, altre un propietari rural, un altre sabater i el quart un agricultor. El portador de la creu era viticultor. Els dos homes amb túniques vermelles són els portadors de les maces, insígnies que es porten en determinades solemnitats, de la processó. L'enterramorts era Anthony Joseph Cassard, fill d'un sabater. En el grup dels homes: un jutge, l'alcalde d'Ornans (Prosper Teste), un comerciant ric i un advocat, amic de Courbet. Al fons es troben dos amics de la infància del pintor. En el grup de dones hi ha representada la família de Courbet: la seva mare, tres de les seves germanes i una cosina.

El quadre va ser presentat al Saló de l’any 1850 i va ser fortament criticat perquè no és considerava correcte representar en un quadre d’unes mides tan enormes un tema tan quotidià com un enterrament. Els grans formats s’havien de reservar per a les escenes mitològiques, històriques i religioses. A l'Exposició Universal de Paris de 1855 van rebutjar L’enterrament, aleshores Courbet va decidir obrir la seva pròpia exposició, el seu propi pavelló, just al davant, que va anomenar «Pavelló del Realisme». Naixia així oficialment el realisme.

Bibliografia:
DIVERSOS AUTORS.:Història de l’art. Barcelona, Ed. Vicens Vives, 2010.
DIVERSOS AUTORS.:Visualart. Barcelona, Ed. Vicens Vives, 2006.
MEDINA, PEDRO.:Història de l’art. Barcelona, Columna, 1999.

TM
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Biografía de Courbet

Fue en Ornans, pequeña ciudad situada en el corazón del Franco-Condado, que Gustave Courbet viene al mundo en 1819. Era el mayor y único hijo varón de una familia de cuatro niños; una familia unida y acomodada, gracias al importante patrimonio rural de su padre.

Durante toda su vida, Courbet demostró el afecto que sentía por los suyos, a los que realizó numerosos retratos, a veces en medio de los personajes de sus grandes composiciones. Ese mismo vínculo le une a su región natal, que le sirve de decorado para muchos de sus cuadros. A lo largo de su vida, Courbet viaja a Saintonge, cuna de su amigo Castagnary, o a Normandía con el pintor americano Whistler, o también a Montpellier invitado por Bruyas, amigo y mecenas, pero siempre regresa al Franco-Condado.

Con una "inquebrantable confianza en sí mismo y una indomable tenacidad" (Castagnary), Courbet se lanza a una carrera artística prolífica que se articula entorno a cuatro periodos clave.

Los años de juventud (1833-1848)

Courbet tiene veinte años cuando llega a París para matricularse en la facultad de Derecho, pero muy pronto el joven se desvía de esta dirección y prefiere acudir a los talleres de Steuben y de Suisse. Copia a los maestros del Louvre, a Rembrandt, Hals, Rubens, Caravaggio o Ticiano y en la "galería española" de Luis Felipe, descubre a Velázquez o a Zurbarán, al que también admiraba Manet. Entre sus compatriotas, Courbet admira a Géricault y a Delacroix, dos maestros románticos que utilizaron los grandes formatos para pintar episodios de la historia contemporánea.

Más allá de las influencias de los maestros del pasado y de los románticos, ya afirma la ambición de desempeñar un protagonismo fundamental en la historia del arte a través de una pintura cada vez más personal y sincera.

"ya que Realismo hay..." (1848-1855)

En 1848, Courbet, que hasta la fecha había hecho pocas exposiciones en el Salón, puede por fin presentar unos diez lienzos, beneficiándose de ahora en adelante de un reconocimiento público, confirmado al año siguiente con la compra por el Estado de Una sobremesa en Ornans (Lille, museo de Bellas Artes).

Con otras obras, sin embargo, Courbet se enfrenta a la incomprensión y provoca el escándalo, como ocurrirá con Un entierro en Ornans en el Salón de 1850-1851. En esta segunda mitad del siglo XIX, conforme a la tradición académica, los cuadros de gran formato están reservados a temas históricos, bíblicos, mitológicos o alegóricos. Courbet maltrata esta convención pintando un mundo familiar, doméstico, en grandes lienzos. El título original de la obra, Cuadro histórico de un entierro en Ornans, es emblemático.

Durante este periodo, Courbet tiene un encuentro decisivo para el futuro de su carrera: Alfred Bruyas (1821-1877), un rico coleccionista, natural de Montpellier, compra Las bañistas. A partir de entonces, se convierte en un verdadero mecenas para el artista, que puede de este modo, vivir de su pintura con total independencia. El reconocimiento también viene del extranjero. A partir de 1854, en Berlín y en Viena, se disputan el honor de mostrar a Courbet.

Este periodo llega a su apogeo con en El taller del pintor (1854-1855), verdadero cuadro-manifiesto en el que Courbet reivindica sus opciones artísticas y políticas. Courbet da, además, a esta obra de cerca de cuatro metros por seis el subtítulo evocador de Alegoría real de siete años de mi vida artística y moral.

El jurado del Salón de 1855 acepta más de diez cuadros de Courbet, pero rechaza su Taller, debido al tamaño del cuadro. Esta decisión incita a Courbet a organizar una exposición particular, al margen de la Exposición Universal, en un recinto edificado a su costa y que nombra el "Pabellón del Realismo".

Los años fastos (1856-1870)

Courbet expone con regularidad en el Salón, los encargos afluyen. Su abundante producción se desarrolla en torno a temáticas diversas: escenas de caza, paisajes, bodegones florales. Pero, agitador por naturaleza, el artista atrae de nuevo el escándalo con El regreso de la conferencia (1863, obra desaparecida, sin duda adquirida por algún contemporáneo indignado, con la intención de destruirla) que muestra a eclesiásticos ebrios y divagando por un camino rural. El lienzo fue rechazado en el Salón de 1863 "por ultraje a la moral religiosa". ¡Incluso se le prohibirá la entrada en el Salón de los Rechazados!

Al año siguiente, Venus y Psique (obra desaparecida) fue también rechazada en el Salón por "indecencia". Fue durante este mismo periodo que Courbet pintó su obra más provocadora, El Origen del Mundo (1866), encargo privado que permaneció durante un tiempo inédita para el público.

Con motivo de la Exposición Universal celebrada en París en 1867, Courbet expone esta vez nueve lienzos en el Salón. Este reconocimiento no le impide, sin embargo, organizar de nuevo una exposición personal en un edificio construido en la plaza del Alma, donde el público puede contemplar cerca de ciento cuarenta de sus obras.

Durante el verano de 1869, Courbet se establece en Etretat, donde crea, sobre todo, El mar tormentoso y El acantilado de Etretat después de la tormenta. En el Salón de 1870, ambos cuadros fueron acogidos con unánimes alabanzas y la reputación de Courbet queda a partir de entonces sólidamente afianzada.

Courbet y la Comuna (1870-1871)

Tras la caída del Segundo Imperio, Courbet es elegido Presidente de la Federación de artistas. Mientras que París sufre el sitio de los ejércitos prusianos y que muchos huyen de la capital, Courbet permanece en la ciudad. Él, que ya había seguido con interés los acontecimientos revolucionarios de 1848, guarda sin duda en la mente el recuerdo de su abuelo, revolucionario "sans-culotte" en 1789.

En abril de 1871, la comisión ejecutiva de la Comuna de París le encarga reabrir los museos parisinos y organizar el Salón. Electo del Consejo de la Comuna, Gustave Courbet, sin embargo, no es guardia nacional y no participa en los combates. Detenido el 7 de junio, en septiembre el pintor fue condenado a seis meses de cárcel y a una multa de 500 francos, a los que se añadieron 6850 francos de gastos procesales. La sentencia es más bien clemente, comparada con las penas de muerte y de deportación que afectan a otros partidarios de la Comuna... pero tan solo es el comienzo de sus problemas judiciales.

Tiempos difíciles (1871-1877)

La demolición, el 16 de mayo de 1871, de la columna Vendôme, erigida por Napoleón I, y convertida en símbolo del Primer y Segundo Imperio, había sido votada por la Comuna el 12 de abril de 1871, o sea, cuatro días antes de la elección de Courbet. Pero el artista había tenido la imprudencia de lanzar en septiembre de 1870 una petición en la que reclamaba al gobierno de la Defensa nacional que le autorizaran "quitar de en medio" la columna. En 1873, tras un nuevo proceso, Courbet fue juzgado responsable y se le condena a abonar los gastos de reconstrucción de la columna, que alcanzaban los 323.091 francos. Courbet pierde gran parte de su fortuna y decide instalarse en Suiza, temiendo ser de nuevo encarcelado. Durante su exilio, el Estado embarga sus bienes, vigila a sus amigos y a su familia. La inestabilidad política de los primeros años de la III República no es muy favorable a los antiguos partidarios de la Comuna.

Pese a la benevolente acogida que tiene en Suiza, Courbet se hunde en este exilio: se pierde en el alcohol y tan solo produce en muy raras ocasiones obras dignas de su talento. Los problemas de dinero y los trámites procesales se convierten en una obsesión. Muere el 31 de diciembre de 1877 en la Tour-de-Peilz, pocos días después de la dispersión de su taller en una subasta pública.

Posteridad

"Mira la sombra en la nieve, me dijo Courbet, lo azul que está". Esta observación del pintor, relatada por Castagnary, abre la vía a los ensayos impresionistas sobre las sombras coloreadas.

Sus pinturas de paisaje entusiasman especialmente a Cézanne: "Su gran aportación" afirma a propósito de Courbet "es la introducción lírica de la naturaleza, del olor de las hojas mojadas, de las paredes musgosas del bosque, en la pintura del siglo XIX [...]. ¡Y la nieve; ha pintado la nieve como nadie!".

Edouard Manet (1832-1883) no disimula su deuda con Courbet. Al igual que este, atrae el escándalo y los sarcasmos. El desayuno en la hierba fue rechazado en el Salón de 1863, y posteriormente abucheado en el Salón de los Rechazados. La Olympia, provocadora "odalisca con vientre amarillo" del Salón de 1865, focaliza la animosidad del público. Por su voluntad de liberarse de las reglas académicas, Manet prolonga el camino marcado por Courbet.


James McNeill Whistler (1834-1903), alumno de Courbet, entabla con este una relación de amistad. Joanna Hiffernan, llamada Jo la Irlandesa, amante del artista americano, fue además la presunta modelo del Origen del Mundo (1866).


1 comentari:

  1. Podria destacar-se també la influència dels naturalistes (especialment de Caravaggio i Velázquez) en l'obra de Courbet, dels quals va aprendre molt mentre es formava copiant les seves obres.

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